A propósito de la intervención de EEUU en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro, nuestro director de Defensa, Seguridad y Aeroespacial en ATREVIA, Fco Girao, ha analizado la situación en diferentes medios de comunicación relevantes como RTVE, El Economista o La Sexta. ¿Qué cabe esperar que ocurra a partir de lo sucedido?
INTERVENCIÓN EN LA SEXTA: Participación de Fco. Girao en el programa «La Sexta Xplica»
«Yo lo que tengo muy claro es que estando las fuerzas movilizadas en el Caribe como están… se habla incluso de hasta el 30% de los efectivos de la US Navy en la zona. Según pasan los días y el gobierno de Maduro no se mueve, están subiendo las posibilidades de que haya algún tipo, efectivamente, de movimiento militar. No resiste la comparación, es decir, la capacidad militar de Estados Unidos y la de Venezuela no tienen nada que ver. No estamos hablando de una invasión tipo Normandía. Estados Unidos ha ocupado el Caribe básicamente, lo que significa que puede haber una campaña inicial de bombardeos, acciones quirúrgicas dentro del territorio, sin que eso suponga un desembarco masivo de tropas.
«La incógnita: Europa. Porque yo lo veo más como una suerte de tres halcones en una pradera. Es Europa la que tiene que decir si Rusia es un halcón o no, o si es la presa de uno de los otros dos halcones. Ese es el gran problema que tiene ahora mismo la Unión Europea.»
«Es que el orden internacional que hemos conocido hasta ahora ha saltado por los aires. China, que a nadie le cabe duda que va a ir a por Taiwán tarde o temprano; Putin ha hecho lo que está haciendo en el Este de Europa; y Trump ha dicho ‘a mí lo que me importa es mi continente’. Doctrina Monroe: ‘América para los americanos’. En mi patio trasero mando yo. Me paso por salva la parte el orden internacional, sí, pero nadie me va a comer a mí terreno. Y eso es lo que estamos viendo ahora mismo en Venezuela.»
«Estados Unidos no va a permitir que Venezuela siga siendo un estado fallido que no produce petróleo. No vais a producir un millón de barriles diarios, vais a producir dos, tres o cuatro, pero como yo diga. Y para eso, a lo mejor, no vale Edmundo González ni vale María Corina Machado. Necesitan otro tipo de régimen que sea capaz de poner en marcha esa maquinaria y que sea fiel a los intereses de Washington.»
INTERVENCIÓN EN EL ECONOMISTA: «La teoría de los tres halcones»
En 2004, una declaración del Foreign Office del Reino Unido recogía la siguiente idea: «…We know from Afghanistan, Iraq and Yugoslavia that changing a government and/or its bad policies is almost impossible from the outside…» («…Sabemos por Afganistán, Irak y Yugoslavia que cambiar un gobierno y/o sus malas políticas es casi imposible desde el exterior…»). Y eso que aún no sabían lo que se iba desarrollar en Irak (por ejemplo, Daesh) y lo mal que iba a acabar Afganistán en 2021. Ni que se iba a repetir después de su informe el mismo error en la Libia de Muammar Al Qadafi. El fragmento procede de un memorando interno desclasificado sobre el caso de Robert Mugabe en Zimbabwe que pareciera que Trump ha aplicado al dedillo en Venezuela en este enero de 2026. La intención amaga con ser que Venezuela pase de fabricar un millón de barriles diarios a 3, 4 o más, sólo que bajo el control de Washington. Y eso es más fácil de hacer con el régimen totalitario y criminal asentado antes que con una democracia. Ojo a los precios del crudo, en breve. Para algo EEUU es el halcón de América y Venezuela su patio trasero.
Hasta hace muy poco, incluyendo la recentísima publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU (diciembre de 2025), la lógica dictaba hablar de la reconfiguración mundial en ‘esferas de influencia’. Ahora ya tengo un problema con esa imagen: las esferas no se meten unas en otras; ni son celosas de su área. El mundo hacia el que caminamos, confirmado tras la intervención de Trump en Venezuela, se asemeja más a una pradera con halcones y palomas. Las palomas podrán ser blancas, como la Taiwán sobre la que el halcón chino caerá próximamente; o negras, como la corrupta Venezuela de Maduro. Pero serán los halcones los que decidan sobre ellas.
Y no hablamos siempre y necesariamente de intervenciones militares. El halcón decide si, por ejemplo, cazando o aislando a una paloma mayor, condena o retiene como rebaño a palomas menores que dependen de la primera. Cortar el grifo del petróleo venezolano a Cuba y Nicaragua, por ejemplo, puede suponer un comodísimo control de esos terceros países. Sin gastar ni un dólar. Ni un tiro.
Mi mayor incógnita es el número e identidad final de los halcones en nuestra Pradera Tierra. Es decir, EEUU y China son claros. Pero si Rusia es el tercero dependerá de Europa. Es el Viejo Continente el que debe decidir si quiere ser halcón o paloma, porque no habrá término medio. Putin lo tiene claro y tiene el escenario preparado tras Ucrania. Es Bruselas quien, pagando seguramente que somos 27 y no 1, anda entre iniciativas, cañones y mantequillas sin querer darse cuenta aún de que, violando el Derecho Internacional, lo que acaba de decir la Casa Blanca usando a Caracas es que a mi no me va a pasar en mi Sur lo que a ustedes en su Este. En efecto, uno de los efectos de tomar control en Venezuela es negarle el espacio, en su patio trasero, a China y a Rusia. Trump ya mencionó hace 2 semanas a barcos con esas dos banderas pululando por Groenlandia, para renovar su interés en la isla. Europa está entre no poder y querer hacer lo mismo, con Moscú en el Este y Pekín (y Moscú) en África, algo que se llorará mucho, también económica y demográficamente, de no ponerse remedio.
Aún no está fuera del tablero que en sus conversaciones Putin y Trump hayan acordado no pisar cada uno la parte de la pradera del otro. En la Pradera Tierra en formación, los halcones pueden hacer eso. Fiona Hill, exasistenta adjunta de Trump en su primer mandato, directora senior para Europa y Rusia en el Consejo de Seguridad Nacional, durante el proceso de impeachment del neoyorquino, dirigiéndose al Congreso, el 14 de octubre de 2019, se refería a mayo de ese mismo año, asegurando que «los rusos estaban transmitiendo muy claramente que querían hacer de algún modo un acuerdo muy raro de intercambio entre Venezuela y Ucrania. En otras palabras, si íbamos a llevar a cabo algún tipo de versión de la Doctrina Monroe de mantener a Rusia fuera de nuestro patio trasero (porque esto fue después de que los rusos hubieran enviado cientos de operativos para, esencialmente asegurar al Gobierno venezolano y prevenir lo que entendían que podía ser algún tipo de acción militar estadounidense) básicamente nos estaban transmitiendo: Nos queréis fuera de vuestro patio trasero. Bueno, ¿sabéis? Tenemos nuestra propia versión de esto. Vosotros estáis en nuestro patio trasero en Ucrania».
Hay poco que hacer contra los halcones, cada uno en su parte de la pradera. Salvo con uno. Europa debe transicionar de paloma a halcón y parar a Rusia. Y a China, que ya hace negocios de presente y sobre todo de futuro, muy lejos de casa, en nuestro patio trasero africano.
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INTERVENCIÓN EN RTVE: «La «operación quirúrgica» que ha extirpado a Maduro del poder abre una nueva era incierta en Venezuela».
- ¿Y ahora, qué?
«El panorama que se abre en Venezuela va a depender muchísimo del papel que el propio Estados Unidos y la propia Casa Blanca quiera tener en la época post Maduro», ha explicado a RTVE Noticias el director de defensa de la consultora Atrevia Francisco J. Girao.
- ¿Ha habido colaboración política o militar local?
En opinión de Girao, por más que haya un «abismo» entre las capacidades militares de Estados Unidos y de Venezuela, esta operación «tan limpia» es casi imposible que se haya producido sin ayuda interna a nivel político o militar. «Y hay que recordar que el Departamento de Justicia de Estados Unidos había ofrecido una recompensa sobre Maduro de 50 millones de dólares», ha remarcado.
- ¿Tras Venezuela vienen otros países?
«Yo sería un poco más cauto sobre la extensión de este tipo de operaciones a otros territorios americanos. De momento ha cumplido su tarea pendiente (to-do list) con Venezuela. Lo que hemos escuchado a Trump tantas veces y con lo que la Unión Europea está de acuerdo en buena parte: un régimen que ha manipulado elecciones, que es responsable de buena parte del narcotráfico, que tiene lugar en el continente americano. Eso no sucede en otros sitios», enfatiza Girao.


