CHOQUE TRANSATLÁNTICO
- Donald Trump suspende los aranceles a varios países europeos previstos para febrero tras establecer un marco para un futuro acuerdo con Mark Rutte (secretario general de la OTAN) sobre Groenlandia. Descarta también el uso de la fuerza para anexionarse Groenlandia, pero advierte de que la seguridad del Ártico solo estará garantizada bajo control estadounidense. El presidente lanza un mensaje directo a Europa al señalar que un rechazo tendría consecuencias.
- Mette Frederiksen (primera ministra de Dinamarca) respalda el diálogo entre Trump y Rutte sobre el marco de un futuro acuerdo para el ártico, pero subraya la inviolabilidad de la soberanía de la isla, enfatizando que solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre el territorio.
- Dos enfoques en la UE frente a la amenaza de Trump: una línea dura, impulsada por Emmanuel Macron (Francia), que apuesta por mostrar disposición a escalar con EE. UU. para forzar negociaciones; y una línea más conciliadora, defendida por Giorgia Meloni (Italia) y Ursula von der Leyen (Comisión Europea), que prioriza evitar el choque directo y mantener canales de diálogo con la Casa Blanca.
- La cumbre de Davos concluye profundizando el desgaste de las relaciones transatlánticas. Prueba de la tensión es que la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, abandonó abruptamente una cena de altos cargos tras las duras críticas del secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick, sobre el liderazgo de la UE y su supuesta pérdida de competitividad frente a otras potencias.
UCRANIA EN SEGUNDO PLANO
- Trump y Zelenski califican de “buena” su reunión en Davos para alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania. A su vez, el presidente de Ucrania acusa a Europa de “evitar actuar” sobre la guerra en Ucrania tras la reunión con Trump, criticando la falta de avances hacia un alto el fuego.
- Los enviados especiales de Washington y Moscú mantienen reuniones durante la cumbre de Davos, aunque el proceso de firma del denominado “Plan de Prosperidad” para Ucrania, valorado en 800.000 millones de dólares, queda aplazado debido a las tensiones sobre Groenlandia. Mientras tanto, el enviado especial de EE. UU., Steve Witkoff, asegura que el acuerdo de paz para Ucrania está cerca, y Trump estudia la creación de una zona libre de aranceles en el país.
MÁS GEOPOLÍTICA
- El discurso del primer ministro de Canadá en Davos suscita una gran acogida en la Unión Europea. Mark Carney realiza un diagnóstico de la ruptura del orden global y propone una estrategia pragmática para proteger los valores occidentales frente a la doctrina de la fuerza bruta y el chantaje.
- El Board of Peace de Trump para Gaza genera polémica. A la ceremonia de firma en Davos se suman principalmente países de Medio Oriente, Asia y Sudamérica, con Hungría como única presencia europea, mientras España, Francia, y Reino Unido, entre otros países europeos, rechazan la invitación.
- Los líderes de Armenia y Azerbaiyán escenifican en Davos su histórico acuerdo de paz, en su primera aparición conjunta desde la firma de un pacto que pone fin a décadas de conflicto y que, según ambos, abre oportunidades económicas y de cooperación en el sur del Cáucaso.
- Davos confirma una creciente tendencia hacia coaliciones puntuales y una diplomacia cada vez más fragmentada, con las principales potencias como EE. UU. articulando acuerdos parciales y pactos específicos que reducen el peso de los tradicionales foros y organismos multilaterales.
LA IA EN EL CENTRO DE LA AGENCIA ECONÓMICA
- La cumbre de Davos pone el foco este año en la inteligencia artificial y la competitividad económica, además del protagonismo de la geopolítica. El programa prioriza cuestiones como el papel de la IA en la economía, la innovación tecnológica y la seguridad económica, con una fuerte presencia de grandes empresas tecnológicas y financieras.
- Los líderes tecnológicos coinciden en que la IA transformará profundamente el empleo, aunque con matices sobre sus riesgos y oportunidades. Larry Fink (BlackRock) advierte del peligro de una mayor concentración de riqueza y de la destrucción de empleo cualificado. Satya Nadella (Microsoft) subraya que el impacto real dependerá de la capacidad de desplegar infraestructuras, energía y marcos regulatorios adecuados.


