El interés de los inversores extranjeros por la deuda pública española continúa creciendo y ya representan cerca del 50% (49,66%) del total en circulación, según las últimas estadísticas mensuales del Tesoro Público. A cierre de febrero, el capital internacional acumulaba 733.900 millones de euros en bonos soberanos españoles, el nivel más alto registrado hasta la fecha y por encima incluso de los niveles previos a la crisis financiera de 2008. Este incremento refleja la mejora de la percepción de solvencia de la economía española y consolida a la deuda pública como uno de los activos más atractivos del sur de Europa en un contexto marcado por la volatilidad geopolítica y la incertidumbre energética.
El auge del capital extranjero también ha permitido absorber la retirada progresiva del Banco Central Europeo (BCE), que ha reducido significativamente su peso en la deuda española tras el fin de los programas de compra de activos. Mientras la participación del BCE ha descendido desde el 33,58% registrado en 2021 hasta el 22,12% actual, los inversores internacionales han ocupado ese espacio y se han consolidado como principal soporte de la demanda. En paralelo, la prima de riesgo española se mantiene por debajo de los 50 puntos básicos, reflejando una mayor estabilidad financiera incluso en un entorno de tensiones internacionales y repunte de los costes energéticos.
Junto al impulso inversor internacional, la banca española también ha incrementado su exposición a deuda soberana, alcanzando los 214.908 millones de euros en cartera, el nivel más elevado desde 2014. La deuda pública se ha convertido así en una herramienta clave para reforzar balances, sostener márgenes y mantener liquidez en un contexto de moderación de los tipos de interés y mayor presión sobre la rentabilidad bancaria.
