En 2025, las redes sociales dibujaron un retrato muy claro del país: un año intenso, emocional y lleno de conversación. España siguió cada crisis en directo, celebró cada fenómeno cultural como si fuera un acontecimiento nacional y convirtió lo cotidiano, lo absurdo y lo inesperado en tendencia. La conversación ya no es un eco de la realidad: es donde se forma, se discute y se comparte.
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