En un escenario como el actual, marcado por la polarización, el ruido mediático y la proliferación de bulos, las marcas solo pueden sostener su credibilidad si actúan desde la coherencia y un propósito genuino. Ni seguir tendencias pasajeras ni evitar los temas complejos funciona hoy, cuando las “falsas verdades” circulan con rapidez y la ciudadanía cuestiona a los actores tradicionales. La confianza se preserva cuando las compañías proyectan serenidad, visión de largo plazo y una narrativa alineada con sus acciones….