En 1967 se comercializó por primera vez un spot en el descanso de la Super Bowl y costó 67.000 dólares. En esta edición de 2026, un anuncio de 30” ha costado 8 millones de dólares. Para poner esta cifra en contexto, pensemos que en España las campañas nacionales más ambiciosas, con planes de medios en TV, radio, exterior y digital, y que duran tres o cuatro semanas, rara vez llegan a la mitad de ese coste. Anunciarse en la Super Bowl es absurdamente caro…