La inflación en España se mantuvo en el 2,3% interanual en febrero, en línea con el objetivo del 2 % del Banco Central Europeo, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística. No obstante, este dato sigue reflejando una cierta presión en los precios, en un contexto de creciente incertidumbre por el conflicto en Oriente Medio y el encarecimiento de la energía.
La moderación de los precios estuvo impulsada principalmente por la caída de la electricidad, que descendió un 1,1% interanual gracias al mayor uso de las energías renovables en el inicio del año. Sin embargo, otras partidas clave subieron, como los alimentos, que aumentaron un 3,2%, y la restauración alcanzó el 4,8%, reflejando una presión creciente sobre el consumo de los hogares.
Por su parte, la inflación subyacente subió una décima hasta el 2,7%, reflejando un aumento más estructural de los precios. Este dato adquiere especial relevancia en un momento en el que el alza de los carburantes —con subidas del 0,9% en gasolina y del 0,7% en gasóleo en lo que va de año— y el encarecimiento de insumos como los fertilizantes podrían intensificar la presión sobre los precios, especialmente en el sector alimentario.


