Romper distancias no es inocuo, en Gaza o en Ucrania se están rompiendo entre la población civil y la militar y ahí están las consecuencias.
Creo que el éxito de Duchamp está en su fracaso. Leo «Arte parece, plátano es» de Laura Revuelta. Considera a Duchamp, junto a Picasso y Warhol, la triada de grandes artistas del siglo XX. En 2004 un nutrido grupo de expertos consideró la Fuente de Duchamp la obra más importante del siglo XX.
El Salón de los independientes es la respuesta que un grupo de artistas dan al conservador Salón de París. Lo promueve la Sociedad de artistas independientes de París, fundada en 1884 con el lema, sin jurado ni premios. Se convirtió en un símbolo de rebeldía frente al academicismo. Inspirada en la institución parisina se funda en Nueva York la Sociedad de artistas independientes de Estados Unidos.
Duchamp, uno de sus directores de la sociedad americana, se propuso rebelarse frente a los rebeldes y quiso participar en la Exposición de 1917. Eligió un urinario. Quería cuestionar la misma idea de arte tal y como la veían sus colegas, unos autoproclamados árbitros del gusto disruptivo. Duchamp presentó el urinario firmando con el nombre de R. Mutt y lo título Fuente. La sensación entre los miembros de la Sociedad, salvo la de Duchamp, claro, es que el tal señor Mutt les estaba tomando el pelo. Consideraron Fuente demasiado ofensiva y vulgar e impidieron que participara en su exposición.
Hasta la Fuente, el medio, lienzo, mármol, madera o piedra era lo primero, la tarea del artista era a través del medio dar forma a sus ideas. Para Duchamp, en cambio, lo importante era la idea, el medio era secundario. Fuente rompe con la categoría de arte y con la categoría del gusto estético. Duchamp pretendía que Fuente fuera un símbolo para acabar con la distancia entre la naturaleza, la realidad y su representación. Fuente es un símbolo que pretende acabar con los símbolos. Algo que no consiguió; pero abrió un camino que nos lleva a los plátanos pegados a la pared de Maurizio Cattelan o a la mierda de artista enlatada de Piero Manzoni. Duchamp consigue precisamente lo que no quería, que Fuente sea una obra de arte, una representación. Un fracaso.
Ahora, más de cien años después, quizás triunfe y eso sería nuestro fracaso. Romper distancias no es inocuo, en Gaza o en Ucrania se están rompiendo entre la población civil y la militar y ahí están las consecuencias. Muchos artistas hoy han renunciado a la estética y su obra son ideas contra la guerra, contra el capitalismo o contra lo que sea; bien, si un artista se caga en el Parlamento sería una performance, arte político. El peligro está en romper la distancia y que sea un diputado el que se cague, porque eso no es arte político, sino política estética, algo que no es inocuo, ya digo.
Me quedo admirando el Pórtico de la Majestad en Toro y su manera tan bella de representar el Juicio final sabiendo, eso sí, que es una representación, una obra de arte.


