La economía española encara 2026 con perspectivas de crecimiento que superan a la mayoría de las principales economías europeas después de cerrar 2025 cerca del 2,9 % del PIB. Organizaciones económicas y analistas ajustan al alza sus estimaciones para 2026, favorecidas por un entorno de tipos de interés más estables y la persistencia de la demanda interna.
Según diversas proyecciones, España mantiene previsiones de expansión superiores a las estimadas para la eurozona, incluso frente a riesgos externos como la volatilidad de los mercados globales. La concentración de actividad económica en regiones como Cataluña y Madrid, que juntas aportan casi el 40 % del PIB nacional, refuerza esta trayectoria de crecimiento.
Organismos como el Banco de España están revisando al alza sus previsiones para 2025 y 2026, en línea con otras instituciones internacionales que destacan la capacidad de la economía española para mantener un ritmo sólido de expansión el próximo año.
A pesar de este tono optimista, algunos informes, como el publicado por la OCDE o las últimas Previsiones Macroeconómicas publicadas por la Comisión Europea, señalan que la inflación y retos estructurales, como reformas pendientes y brechas regionales, siguen siendo factores a vigilar para sostener ese liderazgo relativo en Europa.


