Según el informe de marzo de CaixaBank Research, la economía española ha empezado 2026 con fortaleza, aunque la guerra en Oriente Medio ha elevado la incertidumbre internacional y los riesgos inflacionarios. La demanda interna ha sostenido la actividad, mientras que varios indicadores muestran una ligera moderación en los primeros meses del año, en parte por factores climáticos adversos en algunas comunidades autónomas.
El principal foco de tensión son los precios de la energía: España apenas depende del 5 % del petróleo y del 2% del gas del Estrecho de Ormuz, pero un aumento de los precios podría reducir el PIB entre 0,10 y 0,15 puntos. Según CaixaBank Research, el crecimiento de los precios se situaría en torno al 2%, frente al 2,4% previsto antes del conflicto, y la inflación podría mantenerse cerca del 2,4-3%.
España parte de una posición macrofinanciera sólida: la deuda privada sigue descendiendo y la deuda externa neta ha disminuido de manera constante, reduciendo la vulnerabilidad ante cambios internacionales. La industria sería la más afectada por los precios de la energía, mientras que el turismo podría amortiguar parcialmente el impacto.
El informe también analiza el entorno internacional, destacando los efectos de la reciente sentencia del Tribunal Supremo de EE. UU. sobre aranceles y la evolución de mercados como Japón, donde los rendimientos soberanos superan el 2 % por primera vez en casi 30 años. En conjunto, España mantiene su capacidad de crecimiento, aunque la duración e intensidad del conflicto y la evolución de los precios de la energía serán determinantes para los próximos trimestres.


