La economía mundial mantendrá un crecimiento estable pero contenido en 2026, con una expansión prevista del 2,7%, ligeramente inferior al 2,8% estimado para 2025 y claramente por debajo del promedio prepandemia del 3,2%. Así lo señala el informe World Economic Situation and Prospects 2026 de Naciones Unidas, donde se refleja un contexto marcado por la incertidumbre macroeconómica, los cambios en las políticas comerciales —especialmente en el caso de los aranceles de Estados Unidos— y las limitaciones fiscales, aunque mitigado parcialmente por el incremento del consumo privado y las rebajas de tipos en muchas economías.
Así, la ONU anticipa un crecimiento desigual por regiones. Estados Unidos crecerá en torno al 2% en 2026, sostenido por políticas fiscales y monetarias expansivas, mientras que la Unión Europea avanzará a un ritmo más moderado, del 1,3%, condicionada por la debilidad de las exportaciones y retos estructurales como la competitividad y el envejecimiento demográfico. En Asia, China mantendrá una expansión cercana al 4,6%, sostenida por la demanda interna y un cierto alivio de las tensiones comerciales, e India seguirá destacando entre las grandes economías con un crecimiento superior al 6,5%.
Por su parte, la desinflación global continuará con una inflación media que descenderá al 3,1 % en 2026, una previsión que ha permitido a un buen número de bancos iniciar recortes de tipos. No obstante, la ONU advierte de riesgos persistentes que podrían alterar estas previsiones, como la elevada deuda pública, la posible reactivación de conflictos geopolíticos y los impactos del cambio climático.


