Las compañías y la gestión del espacio público


Al mundo empresarial le está tocando vivir una coyuntura complicada en la que la necesidad de aplicar nuevos enfoques y reinventarse es más crucial que nunca. En este contexto, ya no podemos hablar de empresas aisladas que existen en el vacío: las compañías y las organizaciones, como las personas, están inmersas en una realidad que nos influye y a la que también influimos.

Esa realidad en la que se inserta una empresa es su ecosistema, un ecosistema social e institucional que ha de ser sostenible y favorable para todos los que en él se integran. Y esto sólo será posible si la empresa contribuye con su gestión para que así sea. De la construcción de ese ecosistema favorable, aquel en el que las entidades e instituciones conviven y se interrelacionan, dependerá el desarrollo de un proyecto empresarial y su contribución al interés general.

Por ello, tiene todo el sentido reclamar la necesidad de incorporar a nuestras organizaciones una nueva forma de entender la gestión empresarial, un “management humanista” que se sobreponga al economicismo reinante, tal y como han propuesto recientemente los profesores del IESE R. Andreu y J. Rosanas.

Creemos que estas premisas son pertinentes al gestionar hoy una compañía sus asuntos públicos, los public affairs, un concepto esencial para las empresas reguladas o de sectores estratégicos.

¿Qué son para nosotros los public affairs?

Se trata de la gestión de la capacidad de influencia de una compañía en el espacio público regulado para la defensa de sus intereses legítimos.

Una gestión eficaz de los asuntos públicos permitirá a cualquier entidad defender sus intereses legítimos dentro de un espacio regulado que debe compartir con otras compañías, que a su vez defienden sus propios intereses y que pueden ser divergentes o contrapuestos a los nuestros. De ahí que los public affairs deban formar parte de la estrategia de una empresa.

¿Cuándo es pertinente? Siempre. Y será especialmente importante en sectores regulados, en entornos controvertidos, ante cambios legislativos que nos afectan, para promover reformas regulatorias, en unos casos, o para convencer de que estas no son necesarias, ante crisis reputacionales graves, para influir en nuestros entornos y para promover alianzas. En general, para contribuir en la construcción de ese ecosistema favorable del que hablábamos antes.

Partiendo de este enfoque, gestionar los asuntos públicos en la actualidad ya no consiste en centrarse únicamente en tener contactos, celebrar un par de reuniones de alto nivel, desarrollar las relaciones personales de los directivos, tener influencias o ejercer presión. Gestionarlo desde un solo ángulo (ya sea el jurídico, el político o la comunicación) ya no funciona. Habrá éxito si se construyen estrategias integrales que comprendan a todos y cada uno de los agentes integrados en nuestro ecosistema, incluidos nuestros adversarios.

Tratar hoy los public affairs desde enfoques obsoletos y parciales genera fracaso, ineficiencias, conflictos internos y externos, excesivos costes o supuestos logros no sostenibles en el tiempo.

El contexto ha cambiado y las empresas han de ser conscientes de ello para adaptar su gestión a la mayor complejidad que se vive en el espacio público. Hoy vivimos en un mundo de leyes desbocadas, con muchos actores, con numerosos intereses en juego, con un poder político cada vez más permeable a la “opinión pública”, a los estados de opinión y a los movimientos ciudadanos.

El debate público ha cambiado: es menos racional y más emocional; ya no es técnico: es valorativo. Ante este nuevo contexto, cada vez más complejo, en el que se desarrolla el espacio público, la empresa ha de tener bien presentes algunas claves: 1º Anticipación, siempre; 2º Inteligencia para conocer; 3º Análisis y más análisis; 4º Estrategia; 5º Sostenibilidad de las propuestas; 6º Huir de enfoques parciales; 7º Tender puentes; 8º Buscar alizanzas por complejas que sean; 9º Creación de discursos; y 10º Construir un equipo óptimo y bien coordinado.

Las empresas deben encarar los public affairs de manera estratégica. A mayor y mejor gestión de los asuntos públicos, más transparencia, más debate, mayor calidad democrática y mejores decisiones. La construcción de mejores ecosistemas sociales e institucionales para la compañía dependerá de ello.

Business world is passing through a not easy situation that requires more than ever the need of new approaches. Bearing in mind this context, we no longer can speak of isolated companies existing in some kind of selfcomplacent vacuum: companies and organizations, like people, are inserted in a reality that influence them and on which they also have influence.

That reality in which the company moves is its ecosystem, an institutional and social ecosystem that must be sustainable and friendly to everyone integrated on it. And this will only be possible if companies contribute with their management to achieve this goal. Otherwise, the development of a business project and its contribution to the general interest unquestionably depends on the construction of this favourable ecosystem, one in which institutions and corporations coexist and interact successfully.

We firmly believe all these assumptions are relevant today when companies manage public affairs issues, given that public affairs are nowadays essential, specially for regulated companies or corporations belonging to strategic sectors.

What are public affairs for us? We define public affairs as the company’s ability to influence in a regulated public space to defend its legitimate interests. Every company shares this regulated public space with other companies, which also defend their own interests that may be divergent or contradictory to ours.

It is especially pertinent in regulated sectors, in controversial environments, to face potential legislative changes, to promote coalitions and lead reforms, to persuade that these reforms are not necessary, to confront reputational crisis, to increase our ability to influence and to lead alliances.

Managing public affairs nowadays is no longer just focusing on contacts, high-level meetings, and interpersonal relations or exerting pressure. It is necessary to avoid partial approaches: managing these issues from a single point of view (either legal, political or communication) does not work anymore. Companies will succeed if they build global strategies.

We face a new context and companies need to be aware of it in order to adapt its management to the increased complexity that exists in the public space. This is a world of many players and many interests dealing with a political power increasingly permeable to the public opinion and citizen’s movements.

Public debate has changed: it is now less rational and more emotional; it is not technical anymore: it is open to opinions. Given this new context that is getting more and more complex, every company must take into account several considerations when defending its interests: 1. Anticipation; 2. Intelligence; 3. Anaylisis; 4. Strategy; 5. Avoid partial approaches; 6. Sustainable proposals; 7. Build new bridges; 8. Look for alliances, even when it is complicated; 9. Designing of a basic speech; 10. Building an optimal team.

Companies must face public affairs with a strategic approach. Dealing with these issues means more transparency, better debates, more democracy and better decisions.


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