Durante los últimos meses, la Inteligencia Artificial (IA) ha ocupado titulares, debates y agendas estratégicas. En foros como el World Economic Forum de Davos, el consenso es claro: la IA está transformando profundamente la forma en que trabajamos, competimos y tomamos decisiones.
Sin embargo, más allá del discurso y del hype, las organizaciones se enfrentan hoy a una realidad mucho más concreta: cómo integrar la IA de forma responsable, eficaz y con impacto real en un contexto marcado por la presión por ser más productivos, reducir costes y avanzar más rápido que nunca.
El reto de la IA no es entender qué puede hacer, sino cómo bajarla a tierra sin perder de vista a las personas, la cultura y la confianza que sostienen a las organizaciones.
La IA se está adoptando en un contexto social y económico especialmente exigente. Existe interés y oportunidad, pero también miedo, incertidumbre y resistencia. Al mismo tiempo, hay una presión creciente por implementarla, impulsada por su capacidad para aumentar la productividad, reducir costes y escalar operaciones en un entorno cada vez más competitivo.
Esta combinación de miedo y presión explica una paradoja cada vez más visible en las organizaciones: la IA genera inquietud, pero se utiliza cada vez más. No siempre desde una convicción estratégica clara, sino como respuesta a un contexto que exige hacer más, más rápido y con menos recursos.
Desde la experiencia acumulada durante más de dos décadas trabajando en comunicación, marketing y transformación digital, sabemos que hay una lección que se repite: ninguna tecnología genera impacto real si no se integra adecuadamente en la cultura, los procesos y las personas que forman parte de la organización.
En ATREVIA llevamos tiempo comunicando que el foco está precisamente en bajar a tierra esta transformación en proyectos reales. Acompañamos a nuestros clientes en el cuidado de su reputación y posicionamiento, para que la relación y la intermediación con sus stakeholders se mantenga sólida incluso en un contexto donde la IA empieza a mediar cada vez más en la toma de decisiones.
Este trabajo parte siempre de un análisis riguroso de la situación y se traduce en planes de acción integrales, que tienen en cuenta todos los canales disponibles. Hoy, más que nunca, el mix de medios resulta crítico: ningún canal funciona de forma aislada y la coherencia entre ellos es clave para generar confianza y visibilidad.
En este contexto, establecemos KPIs específicos, como menciones, citaciones de dominio o tráfico procedente de entornos de IA generativa, y trabajamos formatos y mensajes con contexto. Todo ello bajo una orquestación estratégica, pensada para que las distintas palancas funcionen de manera coordinada y sin fisuras.
Hay además una idea clave que conviene subrayar: la IA, lejos de deshumanizar a las marcas, puede contribuir a humanizarlas. Las IAs generativas se basan en la conversación, y una conversación bien diseñada, es decir, empática, contextual y útil, es una de las formas más potentes de generar confianza.
En este nuevo entorno, las marcas que mejor conversan son también las que mejor se posicionan. No se trata solo de aparecer en una respuesta generativa, sino de hacerlo con un tono, un relato y una experiencia coherentes con lo que la marca es y representa. Ahí es donde la comunicación estratégica cobra más relevancia que nunca.
Sectores como la energía, la salud, turismo y gran consumo, especialmente sensibles al impacto social, regulatorio y reputacional, evidencian con claridad esta necesidad de enfoque. En ellos, la adopción de la IA debe ir acompañada de criterio, responsabilidad y una visión a largo plazo, donde la confianza sea tan relevante como la eficiencia.
Como ocurrió en su momento con la digitalización o con la irrupción de los medios sociales, la IA no es una moda pasajera. Pero su impacto real dependerá menos de la tecnología en sí y más de la capacidad de las organizaciones para bajar a tierra estas innovaciones y hacerlas compatibles con una realidad humana cada vez más compleja.
Y quizá por eso, como suele recordar Mario Alonso Puig, escritor y divulgador, la calidad de nuestras conversaciones determina la calidad de nuestros resultados. También en la era de la IA.
Cuando la tecnología avanza, la conversación empática, consciente y humana sigue siendo el verdadero punto de encuentro.


