El valor de la gestión de la influencia en la cuenta de resultados de una empresa


El buen funcionamiento de toda compañía depende de la cuenta de resultados y, para muchas de ellas, la gestión de lo público es esencial para el éxito de la misma, en especial, en sectores regulados y estratégicos.

La creación de un lobby que represente al sector y que defienda sus intereses debería formar parte de la estrategia de muchas empresas, que ven como a través de una voz asociativa, de un interlocutor colectivo, pueden influir positivamente, tanto en el mundo institucional como empresarial y social.

Veámoslo con un ejemplo. Desde julio de 2012 es obligatorio en Francia disponer de un test de alcoholemia en el coche. Empresas e instituciones estaban de acuerdo en la necesidad de proteger a los conductores y reducir los accidentes en las carreteras y, conociendo esta carencia, las propias empresas crearon en el verano de 2011 la asociación I-test, cuyo objetivo es que todos los conductores tengan obligatoriamente, por su seguridad, un test en su vehículo. Su máximo representante es un directivo de la empresa Contralco, que, además de ser la mayor compañía de fabricación de test de alcoholemia de Europa, es la distribuidora oficial de la Policía francesa desde hace más de 25 años y tiene el 90% del mercado francés.

Tras la creación de esta asociación, se multiplicaron los artículos en medios de comunicación a favor de la aprobación de esta normativa y los estudios que aseguraban la reducción de los accidentes gracias a tal iniciativa. Durante este tiempo realizaron una gran labor de relaciones institucionales, aumentando su presencia en eventos públicos, así como sus contactos políticos y empresariales, apoyados en un discurso ad hoc orientado a las ventajas para el interés general que traería consigo su implementación.

Tras el despliegue de su estrategia, I-Test se perfiló como un prescriptor en temas de seguridad vial. Posicionó a sus expertos en todos los paneles sobre la gestión de accidentes y se convirtió en consultor de referencia del Ministerio del Interior y del Consejo Nacional de la Seguridad Vial.

Finalmente y, tras una buena campaña de asuntos públicos de I-Test en instituciones y medios,  con la que se logró un creciente apoyo de la opinión pública hacia la medida, en febrero de 2012 el Gobierno francés estableció un decreto (D. nº 2012-284 del 28 febrero de 2012) por el que se obligaba a llevar un test de alcoholemia en el coche con el fin de  luchar contra el alcohol al volante. Además, consiguieron, gracias a su carácter obligatorio y a su objetivo de prevención, que el IVA aplicado a este producto bajara al mínimo  (5,5%).

El resultado de la implementación de la estrategia de las empresas que conforman I-Test fue sorprendente: se dispararon las ventas, las instituciones se mostraron satisfechas y la sociedad, complacida.

Salvo por un detalle. Algunos meses más tarde, las empresas, sorprendentemente, no pudieron hacer frente a las demandas por falta de stock,  lo que unido al descontento social por algunos productos defectuosos y al escaso acercamiento que hizo I-Test al partido de la oposición (PS),actualmente en el Gobierno, el decreto derivó en una modificación de la obligatoriedad del test de alcoholemia 1 año más tarde , eliminándose las sanciones por la no posesión del mismo y quedando en una amonestación simple.

El descrito es un excelente ejemplo de cómo una buena  gestión de los asuntos públicos puede influir positivamente en la cuenta de resultados de una compañía y de cómo la labor de Public Affairs es un trabajo de anticipación, a medio, largo plazo, que ha de involucrar a todas las áreas de la compañía e imprescindible en la mayoría de sectores empresariales.  Contralco acaba de anunciar el despido de más de la mitad de su plantilla, porque, tras ganar la batalla regulatoria no tuvo en cuenta el cambio de Gobierno ni algunos elementos empresariales y productivos que debieron haber sido previstos en la estrategia desde el principio.

El trabajo de Public Affairs no se acaba con un éxito particular, el objetivo de toda gran compañía es, entre otros, aumentar su cuenta de resultados, desarrollarse en el mercado y tener una buena reputación y, para ello, posicionar sus intereses a corto, medio y largo plazo y gestionar su influencia en el espacio público resulta altamente estratégico.


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