Hacia una agenda climática transatlántica


El actual presidente de Estados Unidos (EE.UU.), el demócrata Joe Biden, ha expresado en reiteradas ocasiones su deseo de renovar las relaciones con aliados históricos de su continente como la Unión Europea (UE). Otra de las prioridades que destacó durante campaña electoral y su entrada en la Casa Blanca, fue su compromiso con la lucha contra el cambio climático y la reincorporación del país al Acuerdo Climático de París de 2015, después de que el anterior líder, el republicano Donald Trump, decidiera abandonarlo[1]. Gracias a nuestros socios de APCO, con quienes tuvimos el placer de conversar hace tan sólo unos días al respecto, conocemos muy de cerca los detalles de la agenda de esta nueva administración

Este cambio de rumbo respecto a la agenda aislacionista y escepticismo climático de la anterior administración ha sido muy bien recibido en los países e instituciones de la UE. Un mes después de la llegada de Biden a la Casa Blanca, desde la Comisión Europea se propuso establecer una «Agenda transatlántica de comercio verde» basada en «un compromiso transatlántico compartido con una vía de emisiones netas cero para 2050»[2].

En este contexto, uno de los actos más simbólicos de la renovada alianza transatlántica será la visita que el presidente Biden realizará a Europa a mediados de junio. Este será el primer viaje oficial del presidente estadounidense al extranjero, que asistirá a varias cumbres internacionales incluyendo la del G-7, la de la OTAN y la extraordinaria entre EE.UU. y la UE para debatir el futuro de la agenda transatlántica. Además, a finales de este año se llevará a cabo la cumbre del clima o COP26 que tendrá lugar en Glasgow y en la que seguro ambas potencias presentaran sus propuestas y lideraran las negociaciones. Pero, para poder tener todos los datos encima de la mesa, primero hay que preguntarse ¿cuáles son las actuales agendas climáticas de la UE y de EE.UU. y las oportunidades de colaboración para lograr objetivos verdes a largo plazo?

Desde su primer día en el cargo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, se comprometió a dar prioridad a esta agenda a través del Pacto Verde Europeo. Este amplio programa pretende ser la hoja de ruta para una transición verde que ayude a la UE a convertirse en el primer continente climáticamente neutro para 2050[3]. Para ello, se espera reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, crear empleo y abrir nuevas oportunidades para el bloque comunitario.

En esta línea, desde hace año y medio, el Ejecutivo europeo ha puesto en marcha varias estrategias comprendidas en el Pacto, que tratan desde la biodiversidad hasta la eficiencia energética. Además, el mes pasado, los co-legisladores de la UE (Parlamento Europeo y el Consejo de la UE) alcanzaron un acuerdo provisional sobre la conocida como Ley Europea del Clima, que convierte en obligaciones legales los objetivos estipulados por el Pacto[4].

En última instancia, sin embargo, la puesta en marcha de estos objetivos verdes depende de los 27 Estados miembros, con sus diferentes perfiles en materia climática y dependencia de combustibles fósiles. Por lo tanto, para «que nadie se quede atrás» en la transición verde, el Pacto Verde Europeo está respaldado por el Mecanismo de Transición Justa, que movilizará al menos 150.000 millones de euros durante el período 2021-2027 en las regiones europeas que dependan más de combustibles y fuentes fósiles. Además de este Mecanismo, las instituciones europeas han alcanzado un acuerdo para movilizar 750.000 millones de euros en un fondo de recuperación y resiliencia para amedrentar las consecuencias de la pandemia del COVID-19, contenido en el paquete NextGenerationEU. Este contiene objetivos y condiciones relativas a la transición verde y digital, dos de los pilares fundamentales para impulsar las reformas nacionales, con el fin de «sentar las bases de una Europa moderna y más sostenible»[5].

Al otro lado del Atlántico, el Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha enmarcado la transición verde como un catalizador para la renovación de la economía estadounidense y el liderazgo mundial, al igual que sus socios europeos. En este contexto, el presidente ha impulsado un plan de 2 billones de dólares para crear millones de puestos de trabajo, reconstruyendo la infraestructura americana y transformando la economía, bajo el nombre de American Jobs Plan[6].

Junto a este plan, Biden tiene la intención de llegar a cada uno de los rincones del Gobierno federal con un Decreto que afectará a todos los sectores de la industria estadounidense, incluyendo la banca y los seguros, el petróleo y el gas, la vivienda, la agricultura y la contratación, las compras y los préstamos federales. Este decreto – el Climate-Related Financial Risk – se dirige a los asesores económicos y climáticos de la Casa Blanca para que creen una estrategia nacional para medir, mitigar y divulgar los riesgos climáticos a los que se enfrentan las agencias federales. Además, a nivel internacional, Biden organizó el pasado mes de abril una cumbre sobre el clima en el Día de la Tierra con cuarenta líderes mundiales, en la que pidió a los países que aumenten sus objetivos climáticos para impulsar una transición hacia un planeta más sostenible. En este evento, el presidente estadounidense adelantó su compromiso de reducir en un 50% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 y destacó la importancia de la COP26.

Teniendo en cuenta los ambiciosos planes de EE.UU. y la UE, ambas regiones se enfrentan a retos comunes en el panorama internacional. Ambos socios están ahora sometidos a una presión considerable debido a los efectos de la pandemia de COVID-19 sobre las economías y los ciudadanos estadounidenses y europeos. No obstante, ambos socios tienen muchas áreas en las que trabajar juntos, desde la deforestación en el Amazonas hasta contrarrestar la competencia china. Por ello, la cumbre de junio entre EE.UU. y la UE es una oportunidad para abordar los complejos dilemas climáticos con enfoques complementarios de cara a la COP26.

[1] ‘The Biden Plan for a Clean Energy Revolution and Environmental Justice’, enero 2019, https://joebiden.com/climate-plan/

[2] Comisión Europea, ‘EU-US: A new transatlantic agenda for global change’, 2 de diciembre 2020, https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/IP_20_2279

[3] Comisión Europea, ‘Turning challenge into opportunity on the course to becoming the first climate-neutral continent’, 13 de diciembre 2019, https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/AC_19_6778

[4] Consejo Europeo, ‘European climate law: Council and Parliament reach provisional agreement’, 5 de mayo 2021, https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2021/05/05/european-climate-law-council-and-parliament-reach-provisional-agreement/

[5] Comisión Europea, ‘Recovery Plan for Europe’, mayo 2020, https://ec.europa.eu/info/strategy/recovery-plan-europe_en

[6] New York Times, ‘Biden Details $2 Trillion Plan to Rebuild Infrastructure and Reshape the Economy’, 30 de marzo 2021, https://www.nytimes.com/2021/03/31/business/economy/biden-infrastructure-plan.html

 

Pilar Roig Minguell

Consultora de Asuntos Públicos de Atrevia Bruselas


ATREVIA Bruselas

Equipo de Asuntos Públicos europeos en la oficina ATREVIA de Bruselas. Especializados en asuntos políticos y regulatorios de la UE.

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