El dolor de cabeza de la comunicación


A todos nos ha pasado que decimos una cosa y nos entienden otra, o que nos enteramos por terceras personas de temas importantes de los que nos habría gustado ser informados en primera persona; o que nos llega la información incompleta, cambiada… ¡El dolor de cabeza de la comunicación! Y si se trata de comunicación interna en las empresas puede significar la diferencia entre eficacia o torpeza.

Una buena o una mala comunicación interna es la piedra de toque, el engrane que permite que el coche avance, que una empresa sea productiva y que los que la constituyen tengan todas las claves para un desarrollo profesional que beneficie a todos. Y siempre, siempre, siempre, tiene consecuencias…

Consecuencias de una mala comunicación interna:

  1. Radio pasillo es el rey y se generan rumores. Cuchicheo. Se baja la voz.
  2. Como la información es poder aquí nadie dice nada y me guardo “mis secretos”.
  3. El equipo no se involucra y está desmotivado.
  4. Se tiene complejo de bombero: solo cuando la alarma suena y hay que apagar un fuego -¡y no se diga si es un incendio!-, se actúa.
  5. Se generan conflictos y malentendidos: creí que, me dijo que, entendí que…
  6. Expertos en “echarse flores”, o como se dice en México, “echarle crema a los tacos”, es decir, se informa solo de lo bueno y de manera exagerada; peeeero…, de los errores y de lo que hay que mejorar no se dice nada de nada. Queda bien guardado en el cajón o en el último rincón del trastero.
  7. Se justifica todo y se buscan culpables. (El culpable normalmente es “el otro”, vaya usted a creer que aquí alguien hace algo mal…, siempre “el otro”)
  8. Lo más simple se convierte en una auténtica pesadilla. Es fácil ahogarse en un vaso de agua.
  9. Frustración y desmotivación. Críticas y quejas.
  10. Retrasos y embudos innecesarios en los flujos de trabajo.

 

Ventajas de una buena comunicación interna:

  1. Equipos más integrados que son y se sienten parte de una organización.
  2. Motivación. El miedo a opinar y decir lo que realmente se piensa desaparece.
  3. Contar con toda la información favorece la correcta toma de decisiones.
  4. Equipos eficientes que trabajan mejor y más rápido.
  5. La transparencia quita esa sensación de que hay algo oculto.
  6. Confianza y clima de trabajo positivo.
  7. Comunicación a todos los niveles de la empresa. Dicho de modo coloquial, comunicación de un lado a otro, de arriba abajo, de abajo a arriba. Empresas realmente verticales.
  8. Empresas con mejores resultados.
  9. Empresas que valoran la escucha.
  10. Se dice lo malo, pero también lo bueno, y se habla de oportunidades y fortalezas con la misma franqueza. ¿Quién no agradece un “gracias, buen trabajo” después de un listado de errores y prácticas a mejorar?

Y hasta aquí llegamos porque lo que ahora toca es disfrutar del verano ;)

 


Laura Patricia Fernández

Desde hace 10 años vivo entre el mundo del periodismo, las relaciones públicas, el marketing y las redes sociales. La vida da muchas vueltas y el mundo es un pañuelo.

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