Digitalización para la cohesión


Cuando hablamos de digitalización, hay un dato que es claro: según el Informe DESI (Índice de Economía y Sociedad Digital), España es el tercer país con mejor conectividad de Europa, sólo por detrás de Dinamarca y de los Países Bajos. Este estudio mide los indicadores del rendimiento digital de Europa, y nos dice que el 92% de los hogares españoles cuenta con cobertura de red fija de muy alta capacidad, aunque también resalta algo que ya sabíamos: la enorme disparidad que existe entre las zonas urbanas y las rurales. Y es que a pesar de que éstas últimas han experimentado un incremento de 12 puntos porcentuales en un año, las cifras señalan que sólo el 65% de las zonas rurales españolas tienen cobertura de banda ancha.

El problema quedó demostrado en marzo de 2020 cuando llegó la pandemia mundial y los confinamientos domiciliarios, que sacaron a la luz las dificultades de muchos hogares para llevar una vida “rutinaria”. Más evidente en las zonas rurales porque hay una menor densidad de población y porque hay menos niños viviendo, pero lo cierto es que los datos globales hablan de que más de un tercio (34,5%) de los hogares españoles con menores de 16 años tuvieron dificultades para seguir con normalidad el curso escolar. Esto se debe, ya no sólo a falta de dispositivos, si no, lógicamente, a la falta de conexión a la red en determinadas zonas del país. Datos de Eurostat: en 2019, un 10% de las zonas rurales no tenían ninguna cobertura y un 41% solo tenían banda de 30 MBytes.

«Brecha social»

Esto nos lleva, sin lugar a duda, a hablar de una brecha digital en España y, en consecuencia, de la brecha social que acarrea. La forma de hacerle frente fue a través del Plan para la Conectividad y las Infraestructuras Digitales de la sociedad, la economía y los territorios, aprobado por el Gobierno de la nación ese mismo año 2020 y dotado con 4.320 millones de euros. Su ejecución se alargará hasta 2025, pero las Comunidades Autónomas han reclamado más medidas -y que sean ejecutadas por ellas mismas- dada la rapidez con la que avanzan los territorios urbanos en cuanto a digitalización. Creen que no se están frenando esas diferencias, ni digitales ni sociales.

Por eso, al Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital le ha tocado actualizar la Agenda España Digital del horizonte 2026. Además de incorporar los 11 Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica PERTE puestos en marcha con los fondos europeos Next Generation, esta actualización incorpora una novedad: el programa RETECH con el que se van a invertir 530 millones de euros en 2022 y 2023 para desarrollar proyectos tecnológicos y transformadores en el área digital a lo largo del país.

Las Comunidades Autónomas llevaban un año reclamando poder de decisión en las ayudas que otorgan los Fondos Next Generation, y con este programa RETECH el Gobierno les da cabida en el desarrollo del proceso de digitalización del país: será un programa para las Administraciones regionales; para que desarrollen proyectos regionales que impulsen la economía del país. Está sostenido en 8 ejes, que pasan por la Inteligencia Artificial, la Ciberseguridad, la Salud Digital, el Emprendimiento o, como era de esperar, la digitalización de entornos rurales y despoblados (lo que se ha denominado Rural Tech).

Este nuevo programa contará con esa inversión inicial por parte del Gobierno, a lo que habrá que añadir una financiación adicional de las Comunidades Autónomas y, dependiendo del éxito, podría reforzarse con los fondos de la adenda al Plan de Recuperación. En coordinación con las regiones y teniendo en cuenta sus intereses, demandas y potencialidades, RETECH identificará y lanzará proyectos de alto impacto territorial y económico, tanto a nivel regional como estatal, basados en las prioridades establecidas en el Plan de Recuperación.

Es decir, las Comunidades Autónomas se han dado cuenta de que muchos procesos y servicios pasan por la digitalización, y que la falta de ésta impide que haya ciudadanos puedan acceder a plataformas o prestaciones que necesitan y, por tanto, acrecienta su fragilidad y su aislamiento.

Y a su vez, el Gobierno de España ha comprobado que para que la transformación digital del país sea un éxito, necesita apoyarse en las fortalezas de cada región, de tal manera que diseña un nuevo proyecto, bajo el paraguas de la coordinación y la colaboración entre administraciones.

La transformación digital y el reto demográfico son dos de los problemas que afronta España en el siglo XXI. En un mundo cada vez más dividido y en el que la riqueza se concentra de manera progresiva en torno a las grandes ciudades, los pequeños núcleos poblacionales se han convertido en los grandes perdedores de la globalización. Es ahí donde está el reto: acabar con la brecha territorial y digital para aminorar la brecha social e impulsar nuevos planes de competencias digitales. Porque es necesario lo primero para desarrollar lo segundo. De nada serviría implantar un Plan Nacional de Competencias Digitales -aprobado por el Gobierno central en 2021 y dotado con una inversión de 3.750 millones de euros- si no hay posibilidad de acceder a la red en determinadas zonas del país.

Pero volvamos a los datos de Eurostat para ver qué más retos tenemos que atender: casi la mitad de las personas entre 65 y 74 años que utilizan internet tiene unas capacidades digitales bajas. La falta de competencias digitales también afecta de forma decisiva a los niños en la educación, así como a la realización de trámites y gestiones en las familias más vulnerables. Es decir, vuelta a la brecha social. O abordamos este problema, o estamos ante la pescadilla que se muerde la cola.


Javier García Vilumbrales

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